Epilepsia: el laboratorio en cada etapa del cuidado
11.02.2026
La epilepsia es una condición neurológica crónica que exige controles sostenidos y decisiones clínicas basadas en información confiable. En ese proceso, el laboratorio de análisis clínicos cumple un rol estratégico, acompañando tanto el diagnóstico como el seguimiento terapéutico de cada paciente.
Desde CEUSA entendemos que, si bien la confirmación de la epilepsia se apoya principalmente en la evaluación clínica y en estudios neurológicos específicos, los análisis de laboratorio aportan datos fundamentales para orientar el abordaje médico. En etapas iniciales, permiten descartar alteraciones metabólicas, infecciones u otras patologías que pueden manifestarse con convulsiones y requerir un tratamiento diferente.
Uno de los pilares del trabajo del laboratorio es el control de los fármacos antiepilépticos. La determinación de niveles plasmáticos de medicamentos como carbamazepina, fenitoína, ácido valproico o fenobarbital permite verificar que las concentraciones sean efectivas y seguras. Este seguimiento es clave para ajustar dosis, prevenir efectos adversos y mejorar el control de las crisis.
Cada persona responde de manera diferente al tratamiento: factores como la edad, el peso, la función hepática y renal o la interacción con otros medicamentos influyen directamente en la eficacia terapéutica. Por eso, el monitoreo analítico brinda al equipo de salud una herramienta objetiva para personalizar el tratamiento y optimizar resultados.
Además, el laboratorio interviene en la evaluación del estado general del paciente mediante estudios como hemogramas, determinaciones de glucosa y otros análisis que ayudan a detectar situaciones clínicas asociadas o intercurrentes. En casos seleccionados, también puede colaborar con estudios más específicos, incluidos aquellos orientados a identificar posibles causas genéticas.
En CEUSA trabajamos con el compromiso de ofrecer resultados precisos, confiables y oportunos, integrándonos activamente al equipo de salud. El laboratorio no solo analiza muestras: acompaña procesos, respalda decisiones médicas y contribuye a una mejor calidad de vida para las personas que conviven con epilepsia.