Estudio FISH: Determinante para elegir el tratamiento de fertilidad más adecuado

16.07.2026

Estudio FISH: Determinante para elegir el tratamiento de fertilidad más adecuado

Cuando una pareja o una persona inicia un tratamiento de reproducción asistida, conocer la calidad del semen va mucho más allá de evaluar la cantidad o la movilidad de los espermatozoides. También es importante analizar la información genética que transportan.

En este contexto, el estudio FISH en espermatozoides (Hibridación Fluorescente In Situ) es una herramienta diagnóstica especializada que permite detectar si existe un aumento en el porcentaje de espermatozoides con alteraciones cromosómicas, un factor que puede influir en la posibilidad de lograr un embarazo evolutivo.

¿QUÉ ANALIZA ESTE ESTUDIO?

Cada espermatozoide debe aportar la mitad del material genético necesario para formar un embrión. Cuando existen alteraciones en el número de cromosomas, aumentan las probabilidades de que se generen embriones con anomalías cromosómicas.

El estudio FISH identifica estas alteraciones mediante una técnica de biología molecular que utiliza marcadores fluorescentes para analizar los cromosomas más frecuentemente relacionados con problemas reproductivos: X, Y, 13, 18 y 21.

Gracias a este análisis es posible conocer si la muestra seminal presenta un porcentaje de espermatozoides cromosómicamente alterados superior al esperado.

¿CUÁNDO PUEDE INDICARSE?

El especialista puede solicitar este estudio en distintas situaciones clínicas, entre ellas:

- Fallos repetidos de implantación en tratamientos de reproducción asistida.

- Abortos espontáneos recurrentes.

- Alteraciones cromosómicas conocidas en alguno de los integrantes de la pareja.

- Baja calidad seminal detectada en otros estudios.

- Edad paterna avanzada u otras situaciones que requieran una evaluación genética más profunda.

Detectar alteraciones cromosómicas en los espermatozoides aporta información muy valiosa para comprender las posibles causas de la infertilidad o de los resultados desfavorables en tratamientos previos.

Cuando existe un porcentaje elevado de espermatozoides con anomalías cromosómicas, puede aumentar el riesgo de generar embriones con alteraciones genéticas, disminuir las posibilidades de implantación y elevar el riesgo de pérdida gestacional.

Por el contrario, contar con esta información permite al equipo médico tomar decisiones más precisas y personalizar la estrategia reproductiva de cada paciente.

El estudio FISH no reemplaza al espermograma tradicional, sino que lo complementa cuando existen indicaciones específicas.

Su principal valor radica en que brinda información genética que ayuda al especialista a definir cuál es la técnica de reproducción asistida más adecuada para cada caso, optimizando las posibilidades de lograr un embarazo.

En CEUSA LAEH realizamos este estudio con tecnología especializada, como parte de un abordaje integral del diagnóstico de la fertilidad masculina.