PlGF: un biomarcador que aporta información clave sobre la función placentaria

18.08.2026

PlGF: un biomarcador que aporta información clave sobre la función placentaria

La determinación del Factor de Crecimiento Placentario (PlGF) en sangre materna constituye una herramienta de utilidad en la evaluación del riesgo de preeclampsia y de la función placentaria. Su medición, integrada con otros parámetros clínicos y ecográficos, permite obtener información relevante para el seguimiento del embarazo.

¿QUÉ ES EL PlGF?

El Factor de Crecimiento Placentario (PlGF, por sus siglas en inglés) es una proteína perteneciente a la familia de los factores de crecimiento endotelial vascular (VEGF), producida principalmente por la placenta.

Durante un embarazo normal, el PlGF participa en los procesos de angiogénesis y adaptación vascular materno-placentaria, contribuyendo al desarrollo de una circulación placentaria adecuada. Sus concentraciones en sangre materna aumentan durante la primera parte del embarazo y alcanzan sus valores más elevados aproximadamente entre las semanas 26 y 30 de gestación.

En determinados trastornos asociados a una alteración de la función placentaria, como la preeclampsia, los niveles circulantes de PlGF pueden encontrarse disminuidos. Por este motivo, se ha incorporado como uno de los biomarcadores de interés para evaluar la función placentaria y el riesgo de desarrollar esta complicación.

PlGF Y PREECLAMPSIA: ¿POR QUÉ ES IMPORTANTE? 

La preeclampsia es una complicación del embarazo caracterizada principalmente por hipertensión arterial que aparece durante la gestación y que puede acompañarse de alteraciones en distintos órganos maternos. Se trata de una patología potencialmente grave tanto para la persona gestante como para el feto, por lo que su detección y seguimiento oportunos son fundamentales.

Su origen es complejo y se encuentra estrechamente relacionado con una alteración en el desarrollo y funcionamiento de la placenta. En este contexto, el equilibrio entre diferentes factores angiogénicos adquiere especial importancia.

Uno de los mecanismos estudiados involucra al PlGF y al receptor soluble sFlt-1 (soluble fms-like tyrosine kinase-1). Mientras que el PlGF favorece procesos relacionados con la angiogénesis, el aumento de sFlt-1 puede reducir la disponibilidad de factores angiogénicos circulantes. En la preeclampsia puede observarse un perfil caracterizado por niveles reducidos de PlGF y aumento de sFlt-1, reflejando alteraciones de la función placentaria.

Por esta razón, la evaluación de estos marcadores puede aportar información complementaria a la valoración clínica convencional.

¿CÓMO SE REALIZA LA MEDICIÓN?

La determinación de PlGF se realiza mediante una muestra de sangre materna. Dependiendo de la metodología y del sistema analítico utilizado, puede determinarse la concentración de PlGF en suero o plasma mediante inmunoensayos específicos.

Existen diferentes estrategias de evaluación:

Determinación aislada de PlGF: permite conocer la concentración circulante del factor de crecimiento placentario y puede utilizarse como parte de algoritmos de evaluación del riesgo.

Relación sFlt-1/PlGF: combina la medición de ambos biomarcadores y permite evaluar el equilibrio angiogénico. Esta relación tiene especial utilidad en embarazos en los que existe sospecha clínica de preeclampsia, ya que puede contribuir a estimar el riesgo de desarrollar la enfermedad o de presentar complicaciones en el corto plazo.

Es importante señalar que los resultados no deben interpretarse de manera aislada. Los valores de referencia y los puntos de corte dependen de la metodología utilizada, la edad gestacional y el contexto clínico. Por eso, los resultados deben ser evaluados por el profesional de salud junto con la historia clínica, la presión arterial y otros estudios.

UNA HERRAMIENTA PARA UNA MIRADA PREVENTIVA

Uno de los principales aportes de los biomarcadores placentarios es que permiten avanzar hacia una medicina más predictiva y preventiva, identificando alteraciones antes de que se manifiesten de manera evidente.

Las recomendaciones internacionales de la International Society for the Study of Hypertension in Pregnancy (ISSHP) contemplan, cuando está disponible, la evaluación del riesgo de preeclampsia entre las semanas 11 y 14 mediante un enfoque combinado que incluye antecedentes y factores de riesgo maternos, presión arterial, Doppler de las arterias uterinas y PlGF. La combinación de estos parámetros presenta un mejor desempeño que la utilización de un único marcador.

Esto es particularmente relevante porque ningún análisis aislado permite predecir todos los casos de preeclampsia. La utilidad del PlGF reside en integrarlo dentro de una estrategia de evaluación más amplia, que permita identificar embarazos que requieren un seguimiento más estrecho.

Además, cuando existe sospecha de preeclampsia durante el embarazo, las pruebas basadas en PlGF pueden contribuir a mejorar la evaluación del riesgo y a tomar decisiones clínicas con mayor información. NICE señala que estas pruebas, utilizadas junto con la valoración clínica habitual, pueden contribuir a una evaluación más rápida y precisa de las personas con sospecha de preeclampsia.

MEDIR ANTES PARA CUIDAR MEJOR

La medicina preventiva durante el embarazo busca anticiparse a las complicaciones y detectar señales de riesgo de manera oportuna.

La determinación de PlGF representa, en este sentido, una herramienta de laboratorio que permite obtener información sobre el funcionamiento de la placenta antes de que determinadas alteraciones puedan hacerse evidentes únicamente a través de signos clínicos.

Su verdadero valor está en formar parte de una evaluación integral: antecedentes maternos + controles clínicos + estudios ecográficos + biomarcadores.

En el contexto adecuado y bajo indicación médica, medir PlGF puede aportar información relevante para orientar el seguimiento del embarazo y favorecer una atención más personalizada y oportuna.

LA IMPORTANCIA DEL LABORATORIO EN EL SEGUIMIENTO DEL EMBARAZO

Los avances en medicina materno-fetal permiten incorporar cada vez más herramientas capaces de aportar información objetiva sobre procesos que ocurren durante la gestación.

La determinación de PlGF es un ejemplo de cómo un análisis de laboratorio puede complementar la evaluación clínica y contribuir a una estrategia de prevención, detección temprana y seguimiento.

Porque en el embarazo, contar con información a tiempo también es una forma de cuidar.